Mira como sobrevivimos al minuto feliz de Francisca Undurraga

De vuelta a la pista, nos convertimos en uno más de la barra que enardecida espera la llegada de su diosa. Bajan las luces y comienza a sonar en los parlantes la canción “Stop” de la ochentera Sam Brown. Hace su aparición la belleza, enfundada en un pequeño short y un peto de bluyín. Gritos, piropos de todos los calibres y propuestas indecorosas se escuchan.

Son las dos y media de la madrugada del sábado. En Punta Brown la horda de califas tiene la temperatura ambiente por las nubes.

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